Empezar a invertir asusta más por el ruido que por la dificultad. Titulares, gurús y promesas de duplicar el dinero en un mes. Nada de eso hace falta para dar el primer paso; de hecho, casi todo eso es lo que conviene evitar.
Antes de invertir, ordena
Invertir con deuda cara encima es como subir una montaña con una mochila de piedras. Primero, un colchón que cubra unos meses de gastos y fuera la deuda que te cobra intereses altos. Con la base firme, el resto pesa menos.
Constancia por encima de acierto
No necesitas adivinar el mejor momento. Necesitas aportar poco y a menudo, en algo diversificado y de bajo coste, y dejar que el tiempo trabaje. El interés compuesto premia la paciencia, no la puntería.
Ese es todo el secreto que cabe en una frase. El resto es aprender a no estorbarle.