Cuando entendí la put vendida, me quedó una pregunta: ¿y si me asignan la acción, qué hago con ella? La respuesta resultó ser el resto de la estrategia. A ese ciclo completo lo llaman la Rueda, y fue lo primero en bolsa que sentí que podía repetir con calma, sin estar pegado a la pantalla.
El ciclo
- Vendes una put sobre una acción que quieres tener y cobras una prima.
- Si la acción no baja a tu precio, repites: vuelves a vender otra put y cobras otra prima.
- Si baja y te asignan, ahora eres dueño de la acción —comprada al precio que aceptabas—.
- Con las acciones en la mano, vendes una call: cobras otra prima por comprometerte a venderlas a un precio más alto.
- Si te las compran a ese precio, cierras con ganancia y vuelves al paso 1. Si no, repites la call y cobras otra prima.
Vender puts hasta que te asignen; vender calls hasta que te las quiten. Y vuelta a empezar. De ahí el nombre.
Un ejemplo
Tienes 5.000 $. Una acción cotiza a 52 $.
- Vendes una put strike 50, prima 150 $.
- Te asignan: compras 100 acciones a 50 $ (5.000 $). Llevas 150 $ cobrados.
- Vendes una call strike 51, prima 120 $.
- Te la ejercen: vendes a 51 $ (5.100 $).
Resultado: 100 $ por la subida de la acción + 150 $ + 120 $ de primas = 370 $ sobre 5.000 $, en una vuelta.
Lo que no me contaron al principio
La Rueda no es magia ni ingresos garantizados. Mi primera vuelta salió redonda y me creí más listo de lo que era; en la segunda, la acción se desplomó y me quedé con algo que valía menos, con las primas amortiguando solo parte del golpe. Por eso la regla de oro es la misma que en la put: solo sobre acciones que querrías tener, con dinero que puedes comprometer.
Girar la rueda es cobrar por cada compromiso mientras esperas el precio que querías. Aprender a que eso fuera aburrido —y no una montaña rusa— fue justo lo que buscaba.
Es el curso completo La Rueda, con cada paso y cada regla.
Contenido educativo, no asesoramiento financiero.